La danza del olvido ha empezado, la teoria heliocéntrica se aplica y deja claro que no eres el centro del universo; como el corazón azteca, como el universo mismo; te aleja en cada ciclo de lo que pudiera parecer el centro. Intentas recordar pero cada vez es más difícil y te alegras de que así sea, porque te liberas, te quitas de cadenas. Es el camino al Hades, al poderoso Mictlan; te aferras a la tierra, pero de polvo eres y a él has de regresar, toma tu trozo de jade, tan fino como lo puedas imaginar, pero no lo olvides, porque de tí no me quiero acordar, no te quiero en mis visiones, te prefiero como parte de un sueño en el que te pueda borrar, en el que no me estorbes y no te pueda lastimar; ni tu a mi. Muere, muere y no te levantes de tus cenizas, donde quiera que te encuentres; jamás...
Tlaltecuhtli:
"Es el monstruo caótico del que nacieron el orden, las plantas, la humanidad; el monstruo fértil que, habiendo sido muerto, explota de vida; el devorador que nutre y hace vivir la tierra que, con el Sol; se reparte el imperio del mundo" (L.L)
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